He tenido en los pasados días diversas experiencias relacionadas con viajes tanto profesionales como de ocio personal entremezclado que me sugieren comentarios sin necesidad de un hilo conductor particular pero que relaciono con el tamaño de las cosas, de los entornos, de las urbes, de la lejanía del horizonte, de la cercanía de las personas.
Puedo hablar de sensaciones en una ciudad con mucha historia, a caballo entre Asia y Europa, en plena encrucijada de civilizaciones, con más de 16 millones de habitantes separados prácticamente mitad y mitad por un estrecho, en el que no paras de cruzarte con gentes muy diversas, con vestimentas que exteriorizan la pertenencia a creencias y etnias definidas, caos circulatorio, y muchos barcos saltando continuamente de una orilla a la otra comunicando territorios y ciudadanos y donde pudieras andar días y días sin encontrar ninguna persona conocida con la que intercambiar comentarios.
Y como contraste, un […]












