Publicado el 17/02/2012
-El pasado año el grupo Gureak incrementó un 5% la contratación de nuevos trabajadores con discapacidad.
El pasado año el grupo Gureak incrementó un 5% la contratación de nuevos trabajadores con discapacidad. Detrás de ese porcentaje, hay historias de superación y vidas cambiadas gracias al trabajo. Iñaki, José y Julio protagonizan algunas de ellas. Hace tres meses empezaron con un nuevo oficio y una rutina en sus vidas y, desde entonces, su calidad de vida ha mejorado. Ahora se sienten útiles para la sociedad.
Iñaki Teijón tiene 26 años y hace cuatro su vida dio un giro radical, le detectaron una enfermedad mental y todo cambió. Ahora necesita tomar su medicación a diario y tiene una minusvalía permanente del 67%. Sus estudios le especializaron en la mecánica y trabajó en una fábrica como técnico de producción mecanizada. La enfermedad que le detectaron era incompatible con ese puesto y tuvo que dejarlo. Estuvo buscando trabajo por su cuenta sin éxito, los empresarios desconfiaban por su condición y no consiguió que le contrataran.
Tras un breve paso por algunos trabajos temporales, decidió inscribirse en la bolsa de trabajo de Gureak. «No fue fácil dar el paso. Lo veía como un sitio que no era para mí sino para gente con verdaderos problemas. Aceptar la enfermedad es un paso grande y cuesta darlo», reconoce Iñaki.
Hace tres meses recibió una llamada que cambió su rutina. Le telefonearon de Gureak ofreciéndole un puesto de trabajo como limpiador en la nueva biblioteca de la UPV Carlos Santamaría. Ahora entra a trabajar a las cinco de la mañana y sale a las once. Sus compañeros de trabajo hacen más llevadero el madrugar.
«Entre nosotros hay muy buen ambiente. Nos reímos mucho, solemos quedar después de trabajar para tomar algo», cuenta sonriente. Las nuevas amistades que ha hecho Iñaki «me vienen muy bien para mejorar en mi enfermedad y he empezado a relacionarme más con la gente».
Este joven define en una sola palabra lo que le ha supuesto este nuevo trabajo: «La felicidad». El incorporarse al mercado laboral en esta época en la que el número de parados va en aumento es «increíble, a mí me da una gran estabilidad. Además, me ayuda a ponerme metas e ir superándolas».
Cuando le preguntan por sus aspiraciones Iñaki es contundente: «En un futuro me gustaría tener una familia y poder mantenerla ascendiendo en mi trabajo. En resumen, lo que cualquiera querría», recalca.
«Una vida sana»
Tras unos meses sin suerte en su búsqueda de trabajo, José Pedro Lobete comenzó en noviembre a trabajar clasificando y repartiendo la correspondencia a través del servicio de Gureak Gupost. José Pedro tiene una discapacidad del 60% porque padece una enfermedad mental.
Formar parte de Gureak fue para él «un paso hacia otras cosas mejores». Le apasiona poder tratar con la gente y en su anterior trabajo, como comercial, desarrolló esta habilidad. Ahora su trabajo de cartero también se lo permite. Cuando habla del ambiente de trabajo enseguida esboza una sonrisa: «El trato con los demás compañeros es maravilloso, nos reímos mucho. Estoy muy a gusto, están muy contentos con nosotros porque cumplimos con nuestras responsabilidades y además pasamos un rato agradable», relata. Este donostiarra de 47 años dice que «este oficio me permite tener una vida sana. Por ser discapacitado no tienes por qué tener una vida diferente», explica Lobete rotundo.
Julio Rubio comparte con Iñaki y José Pedro que se encuentra en el mercado laboral a través del grupo Gureak. Sin embargo, Julio comenzó a trabajar en octubre de 2007.
Ahora acaba de incorporarse a un nuevo puesto de trabajo de reponedor y repartidor de máquinas de comida, café y bebidas.
Julio sufrió una hernia que le obligó a someterse a una operación quirúrgica que le dejó con una incapacidad del 33%. Cuando se incorporó a Gureak comenzó en el mundo de la electrónica y después se incorporó en Goiplasti, de donde todavía «echo de menos a mis compañeros de trabajo; hicimos muy buenas migas y les tenía un cariño de miedo», señala. Cuenta que «he aprendido muchísimo de las personas discapacitadas con las que he trabajado. Es otro mundo que no hay que despreciar».
Cifras dispares
Gureak acabó el año 2011 con cifras positivas y firmó 2.232 nuevos contratos. Sin embargo, los últimos datos de empleo de 2010 indican que más de la mitad de las personas discapacitadas no están ni siquiera buscando empleo. Estos datos tienen varias explicaciones, tal y como sostiene Jon Ander Arzallus, responsable de innovación de Gureak: «Puede darse por varios factores: por padres que son demasiado protectores, familias desestructuradas...».
En los últimos años se ha incrementado el número de personas con enfermedades mentales. «Con estos casos los afectados no quieren admitir su situación», detalla Arzallus. Aún y todo, Euskadi es una referencia en cuanto a la contratación de discapacitados. Pero para Arzallus todavía queda por hacer: «Es complicado para ellos acceder a una oferta pública de empleo. Hace falta que se cumpla con la ley de tener un 2% de la plantilla discapacitada. La administración debe predicar con el ejemplo porque en muchos casos no lo cumplen».